El Submarino Amarillo: Un Fenómeno Social Contemporáneo

Goden Key Comic - El Submarino Amarillo - Ataque a Pepperland
Goden Key Comic - El Submarino Amarillo - Ataque a Pepperland

Introducción

La película Yellow Submarine (enlace), a la que llamaré desde ahora el Submarino Amarillo, nos habla de una sociedad en crisis, posiblemente “decadente” según sus propipos parámetros. Traza la aparición, el intento de asimilación y el éxito final, de lo que pordía llamarse un brote mesiánico compensatorio en el ambito anglo-sajón: un fenómeno cultural altamente idiosincrásico, y cuyo principal catalizador fue la banda musical de “rock and roll”/balada The Beatles. En pura contradicción con la sociedad representada (o tal vez caricaturizada en la película), la película Submarino Amarillo fue un intento genuino de afirmar que el arte, y la música en particular, son fuerzas regeneradoras e integradoras más eficientes que la intolerancia y la falta de compromiso. Estos rasgos fueron, me atrevo a decir, obvios para los creadores de la película Submarino Amarillo, que trataron estos temas con verdadera genialidad artística.

Mi principal preocupación como compositor al trabajar en la música del Libro del Apocalipsis (ver Juscheld – Apocalypsis Iesu oratorio) fue encontrar una estructura coherente que abarcase, no sólo la música en sí (forma musical), sino que hiciese justicia a las imágenes y el mensaje del libro (estructura literaria). Era evidente que tenía que encontrar un término medio entre las convenciones literarias empleadas por Juan de Patmos y los cánones musicales que yo, como compositor, pudiera usar: en otras palabras, tenía que buscar una base estructural común, si es que tal cosa existe en absoluto. Mis investigaciones preliminares me llevaron a darme cuenta que las estructuras literarias que usaba Juan de Patmos tenían mucho en común, no solo con la literatura apocalíptica en general, sino también con otros géneros como aquel al que pertenece el Submarino Amarillo. Aquí presento el resultado, en forma de conclusiones provisionales, de esa investigación.


Lo Social y Los Beatles

Me ocuparé principalmente de las realidades sociales que subyacen al esfuerzo imaginativo inspirado en la canción el Submarino Amarillo (Yellow Submarine) de Los Beatles (“The Beatles”), y que se muestran en la icónica película del mismo nombre. Lejos de aspirar a devaluar sus méritos artísticos, lo que me interesa aquí es el hecho de que la película está inextricable e inevitablemente trenzada en el tejido social de nuestro tiempo, perteneciendo a un momento histórico (me refiero a finales del siglo XX y principios del siglo XXI) que presenció un cambio trascendental en la conciencia social a nivel mundial, y que llegó a conectar directamente (y posiblemente inevitablemente) con las corrientes más profundas de la espiritualidad y el fervor religioso de sociedades como la británica o la estadounidense, seculares solo en su superficie, y que han contribuido a dar forma a la conciencia general de nuestro mundo contemporáneo.

The Beatles - autores de la canción "Yellow Submarine" - El Submarino Amarillo (Commons)
The Beatles – autores de la canción “Yellow Submarine” – El Submarino Amarillo (Commons)

Los cuatro Beatles (retratados como personajes de dibujos animados en la película, y por lo tanto amplificados imaginativamente) son los miembros promovidos e idealizados de una sociedad (Gran Bretaña post-victoriana) que logró canalizar de manera provechosa (para su élite) la oleada de emociones reprimidas que se desataron al comienzo de la década de los 60, y que acompañaba a la gradual e inevitable pérdida, o disminución, de la dignidad y el estatus de una nación en declive.

Casos como este suelen ir acompañados de un autoritarismo sobrecompensador que, en mi opinión, fue suspendido temporalmente (pero no por mucho) por el impacto y consecuencias de largo alcance del fenómeno social asociado casi desde un primer momento con Los Beatles como representantes principales. Estos cuatro carismáticos músicos pop, a través de melodías seductoras, eslóganes apremiantes sobre el amor, poseedores de actitudes rebeldes pero no destructivas y socialmente absorbibles, lograron dar forma y materializar de una manera cautivadora (y consumible) los medios por los cuales la jerarquía gobernante pudo ejercer un control suave y afianzar el liderazgo sobre sectores significativos de la sociedad británica en general, creciente y posiblemente descontentos y rebeldes (si no sediciosos), especialmente aquellos poseedores de identidades históricas o pertenecientes a clases sociales específicas. Esa sociedad ahora ha desaparecido de facto, diluida en las nuevas dinámicas sociales del siglo XXI, donde la “jerarquía”, la “clase” o la “historia” han cedido el paso a los capos de carteles bancarios, deuda global, o mega corporaciones. En el otro extremo de la escala, la macro- (y micro-) ingeniería social cuyas consecuencias más inmediatas y palpables es la ruptura brusca con todo lo que fue, positivo o negativo.

Lo reitero, Los Beatles fueron un catalizador cultural global en un momento en que el globalismo significaba “Imperio”, o con algo más de precisión, un pillaje económico y una explotación altamente organizada y sistemática con una pátina de modales aristocráticos. También había un lado espiritual en esa empresa heredada de otros, por ponerlo de alguna forma, pero uno que no puede ser discutido a la ligera, ya que evoca recuerdos reprimidos (y prohibidos) de atrocidades y guerras civiles a nivel continental, rebeliones, hambrunas, y genocidios en Europa occidental. Nuestro pecado original es como una manzana podrida en el fondo del barril.

Y sin embargo, esa espiritualidad sigue ahí, parte de nuestra condición humana y dando forma a nuestros valores y sociedad. Y esto es algo que la expansión global británica (o las nuevas expansiones globales) no tuvo en cuenta, ya que se basó en los axiomas de la superioridad nacional y racial (sic), altamente intolerante, y no en la integración y la aceptación de la inevitable y en muchos casos bien organizada diversidad con la que se encontró de bruces. Ejércitos poderosos pueden otorgar a una nación un capítulo en la historia universal, pero solo una ley aceptada de manera universal otorgará a ese nación imperio. Un imperio que generalmente da más que lo que quita (que tambié), y no una mera subscripción anual.

Derrota de los Ashantees, por las fuerzas británicas bajo el mando de Coll. Sutherland, 11 de julio de 1824 (Commons)
Derrota de los Ashantees, por las fuerzas británicas bajo el mando de Coll. Sutherland, 11 de julio de 1824 (Commons)

El Submarino Amarillo en sí

Homer y Shakespeare no son superficiales, pero sí poseen una superficie,
y premian la lectura superficial más de lo que merece.

(Northrop Frye, “Simetría Temible” – Fearful Symmetry)

Por qué y cómo, las letras relativamente triviales y melodía fácil pero inolvidable de la canción Yellow Submarine, capturaron la imaginación de quienes participaron en la realización de la película que lleva su nombre, habría de ofrecernos una narración fascinante. Arduo trabajo, noches en vela, carencia de medios y un presupuesto escueto (sobrecompensado con arte e imaginación), y lo peor de todo una carencia en un principio casi total de interes de parte de aquellos a los que después de todo iba dirigida: Los Beatles. Aún así voy a centrarme sólo en el hecho de que, simplemente, eso fue lo que ocurrió. Doy por sentado el hecho de que tenía que ser un submarino, que tenía que ser amarillo, y que se derivó de una canción; estos detalles en sí mismos son significativos, pero también en cierta medida casuales, por lo que no me extenderé demasiado sobre su posible simbolismo. Mucho menos aún en sus posibles connotaciones ocultistas o “conspiratorias” (como se dice a veces) de la película, que las hay, y por interesantes o sugestivas que sean en contadas ocasiones, no me conciernen aquí.

El Submarino Amarillo es, principalmente, el vehículo que transporta el mensajero original (Fred) desde un paraíso “no-terrenal” [“un-earthly”] (Pepperland) a un entorno de clase trabajadora que, en cierta manera, podría calificarse como “sublunar” (Liverpool, hogar de Los Beatles). Este vehículo fue utilizado en el pasado por los colonos originales de Pepperland, y por lo tanto es una especie de legado cultural compartido, potencia, o en general una conexión material con el pasado remoto (“raíces”), los antepasados, o incluso los dioses, cualquiera que sea el prejuicio cultural con que se vean ataviados.

Pepperland en sí merecería algo más que una simple consideración. La pimienta (“pepper”=pimienta, “land”=tierra, país en inglés) era una especia exótica para la mayoría de los europeos de la época. Era de procedencia principalmente sudamericana, pero estaba presente significativamente en las colonias asiáticas o áreas de influencia de la expansión económica británica (incluida África occidental). Cualquier espectador de la película Submarino Amarillo estaría perfectamente justificado al pensar en “Pepperland” como, por ejemplo, la India. El hecho de que Pepperland (bajo el ataque de los Blue Meanies, ¿de dónde vienen?) Muestra todo el ocio y la recreación de los jardines de la clase alta y media alta victoriana, hace que la “Tierra de las Especias” esté demasiado cerca de las costas de la patria y Los Acantilados Blancos de Dover. Un espectador astuto podría ser perdonado al pensar en la perspectiva visionaria de las Islas Británicas como las “Islas de las Especias” o “Pepperland”, llenas de color, pobladas por todas las razas y rastros de su Commonwealth, como creo que es (finalmente) hoy, si estoy en lo cierto.

Partición India - Pakistán (Commons). El Submarino Amarilo es un objeto altamente idealizado que recoge necesariamente realidades socio-culturales
Partición India – Pakistán (Commons). El Submarino Amarilo es un objeto altamente idealizado que recoge necesariamente realidades socio-culturales

Al principio de la película Ringo sugiere que el submarino amarillo puede ser incluso un OVNI (el color amarillo, por cierto, también parece apuntar a algún tipo de origen solar, “estelar” o “celeste” del submarino, y en ese sentido podría considerarse relevante):

“Debe haber sido una de esos platillos [cupcake] voladores no identificados o algo así […]”

Y continúa: ” ‘¿O de lo contrario fue un producto de mi imaginación?’ Hizo una pausa y pensó por un minuto. ‘Pero no pudo haber sido eso, porque no tengo imaginación’ “.

El truco mefistofélico

Pero ¿qué es lo que veo?
¿Puede se una cosa natural?
¿Es sombra, es realidad?
¡Cómo se alarga, cómo se hincha el perro!
¡Se eleva con violencia, no es figura de perro!
¿Qué fantasma he metido en esta casa?
Fausto
, J. W. Goethe, “Cuarto de Estudio”

¿Acaso no has caído tú del cielo?
La Tempestad
, W. Shakespeare, Acto 2, Escena 2.

La crisis en Pepperland es una especie de “batalla en el cielo”, un conflicto no percibido o al menos no declarado que determina lo que está por venir. Debido a ello los actores de la película (los personajes que retratan los eventos sociales de la vida real) no son conscientes de lo que está en juego, aunque ciertamente sufren las consecuencias;  estas van mucho más allá de lo que supone el riesgo de perder los placeres de la vida en el campo, el olor del césped recién cortado, o la mecedora en el jardín (con el añadido de la música gratuita y el amor libre para todos) que se retratan al principio y al final de la película.

Lewis Morrison como
Lewis Morrison como “Mefistófeles” en Fausto! – “El Brocken”. Cartel para una representación teatral de la obra de Goethe. (Wikipedia Commons archivo)

En su primera aparición el Submarino Amarillo está por lo tanto destinado a ser mal interpretado, tomado por otra cosa, extraño, monstruoso, impresionante o simplemente divertido.

En este contexto me parece pertinente mencionar el artículo de Carl G. Jung sobre OVNIs titulado “Platillos voladores: Un mito moderno de las cosas vistas en el cielo” (enlace), podemos leer: “[…] no sería nada sorprendente si ciertos sectores de la comunidad que no se preguntan ellos mismos nada, fuesen abordados por ‘visiones’, por un mito muy difundido, creído seriamente por algunos y rechazado como absurdo por otros “.

Continuemos ahora con Ringo.

La caracterización bastante cruel del personaje de Ringo como carente de imaginación es reveladora: Ringo es el único miembro de la banda (en el mundo biográfico real, conocido por todos y cada uno de sus fans) que no es asiduo compositor de canciones; él es más como “uno de nosotros”, a diferencia de los otros tres Beatles que aparecen representados en la película como personajes semidivinos (Lennon es un monstruo transformado de Frankenstein, McCartney es una “estrella de la pantalla”, y Harrison una especie de gurú o Bodhisattva iluminado); viven por encima de la multitud enloquecida, en las alturas olímpicas de la fama y la fortuna. Ringo es un artista intérprete o ejecutante que se ganó su lugar en la banda al poseer un talento natural (pero no tan remoto para el común de los mortales, por así decirlo), poseedor de un carácter algo seductor y una cara agradable objeto de los sentimientos más suaves de su público. En general, Ringo es nuestra única, o al menos más directa conexión con la banda, el rostro humano del tetramorfo, por así decirlo, y posiblemente el personaje que con más probabilidad pertenece a esos “sectores de la comunidad que no se preguntan ellos mismos nada”.

No porque no lo quisiesen, sino por la miseria espiritual, las malas condiciones materiales y la desmoralización general a la que esta sometida la clase obrera o desposeída (en este caso británica, y posiblemente estadounidense) no lo permiten. Esas son las condiciones que se describen acertadamente una vez se opera la transición (al comienzo de la película) entre Pepperland y el Liverpool de los años 60, gris y desesperador, maquinalmente repetitivo, y retratado a la perfección en la canción de McCartney Eleanor Rigby:

“Toda la gente solitaria, ¿de dónde vienen todos? ¿A dónde pertenecen todos? “

Una frase que vale más que mil imágenes.

Pamela Coleman Smith - una tarjeta de 1909 escaneada por Holly Voley
(Por Pamela Coleman Smith – una tarjeta de 1909 escaneada por Holly Voley (http://home.comcast.net/~vilex/) para el dominio público, y recuperada de http://www.sacred-texts.com/tarot.

En la película, Ringo vagabundea deprimido y melancólico por las orillas desiertas del río Mersey. Él representa la parte solitaria e incomprendida de nosotros mismos, y (como en el Fausto de Goethe) es visitado por una aparición del más allá en el momento en que está listo para quitarse la vida: “Me lanzaría al río Mersey, pero parece que va a llover.” En el siglo II D.C. un joven llamado Zostrianos, “ profundamente preocupado y desesperado, “entró al desierto con la intención de suicidarse. Pero “mientras estaba solo, armándose de valor para hacerlo, dice que de repente se apercibió de un ser irradiaba luz”, y que le preguntó si se había vuelto loco, o qué. (El documento, llamado Revelación de Zostrianos, fue encontrado en Nag Hammadi en 1945, ver Elaine Pagels: Revelaciones, Visiones, Profecía y Política en el Libro de Apocalipsis).

No es mi intención sobrevalorar el gradiente espiritual o mitológico de la película el Submarino Amarillo (que posiblemente esté completamente ausente de la mente de sus autores, ¡y ciertamente de la canción!), Pero es difícil evitar conectar las imágenes de la película con un fondo más general que trasciende la estética y los tecnicismos de la industria del entretenimiento. Al igual que Ringo, o Zostrianos, o Hamlet y Fausto para el caso, en el momento crítico el mensajero del cielo (o el infierno, “submarino” o no) llega y comienza la tragedia. Desde cierta perspectiva, la película el Submarino Amarillo alude a una realidad, la de una nación y su gente, que comparte algunos rasgos con la tragedia.

Y como es el caso con toda gran tragedia, parece haber casi inevitablemente un personaje femenino que debe cargar con la culpa o la carga de un niño marcado por el destino: el niño generalmente representa la resolución del conflicto inicial y, por lo tanto, es perseguido desde el nacimiento por todo aquello, material o inmaterial, que se resiste al cambio; la madre es la culpable “proxy”, el chivo expiatorio de ese conflicto. Más adelante retomaré el motivo de la “mujer en peligro” y propondré algunas posibilidades.

Llegados a este punto uno puede estar tentado de ver en el Submarino Amarillo, o aquellos encapsulados en su interior, una especie de objeto simbólico, ya sea masculino o femenino, pero creo que el símbolo, cualquiera que sea su carácter, se depotencia sustancialmente en el contexto de la película. Jung usa esta palabra en el siguiente contexto:

No es una cuestión de indiferencia si uno llama a algo una “manía” o un “dios”. Servir a una manía es detestable e indigno, pero servir a un dios está lleno de significado y promesa porque es un acto de sumisión a un ser superior, invisible y espiritual. La personificación [de la energía psíquica con un dios] nos permite ver la realidad relativa del sistema autónomo, y no solo hace posible su asimilación sino que también depotencia las fuerzas demoniacas de la vida. Cuando no se reconoce al dios, se desarrolla la egomanía, y de esta manía viene la enfermedad. “(Comentario sobre” El secreto de la flor dorada”, mi traducción y cursivas).

Carl G. Jung (Commons)
Carl G. Jung (Commons)

En el contexto de la película, la depotenciación tuvo por lo tanto un carácter negativo, lo que significa que el símbolo religioso, si eso es lo que es, se devalúa y la “egomanía” y las “fuerzas demoniacas de la vida” toman su lugar, quizas en forma de “Beatlemanía”. Este tipo de cosas también sucede en cuentos de hadas e historias populares (que es el género al que pertenece correctamente la película el Submarino Amarillo).

Ilustración de xilografía de la práctica conocida como "Recoger fuego y transportar oro" de Xingming guizhi (Breviario sobre la naturaleza espiritual y la vida corporal)
Ilustración de xilografía de la práctica conocida como “Recoger fuego y transportar oro” de Xingming guizhi (Breviario sobre la naturaleza espiritual y la vida corporal) de Yi Zhenren. El Submarino Amarillo es fundamentalmente un vehiculo que posee una cualidad transformadora – https://wellcomecollection.org/works/fausjuh8

En la película el Submarino Amarillo, el personaje femenino (comúnmente caracterizado en la ficcion como una mujer embarazada maldita, esposa infiel, bruja, ramera o vampira) pertenece en este caso a la categoría de Ciudad de Dios, Utopía o Nueva Jerusalén: en otras palabras , la “Tierra Prometida” que se alcanzará al final de la narración del Submarino Amarillo. Al comienzo vemos el desarrollo del antiguo mito del tema del “paraíso perdido” que va desde Gilgamesh y Upnapishtim, hasta Adán y Eva en Milton, que lleva (como Satanás lo sugiere allí) al tratamiento de este tema en la literatura distópica: “1984”, “Brave New World”, “Clockwork Orange”, hasta los hippies en mallas de “Logan’s Run”, que constituyen el resultado de “caer de la gracia”, o sencillamente La Caída. Este es el telón de fondo contra el cual la mayoría de los personajes trágicos femeninos han ser evaluados o, artísticamente hablando, “enfrentados”. En la literatura apocalíptica, la que está más estrechamente relacionada con mi trabajo, la mujer perseguida aparece primero en Apocalipsis 12, y se dice que está “vestida con el sol y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”. Ella está, típicamente, embarazada y un dragón con siete cabezas y diez cuernos amenaza con devorar a su hijo, que la tradición identifica con Jesucristo. La Nueva Jerusalén, que ya se anunció en Apocalipsis 3: 12, finalmente aparece en Apocalipsis 21: 2, el último capítulo del libro como una “novia adornada para su esposo”. Al final, la sociedad del libro, la sociedad de los elegidos, finalmente se restablece y el paraíso se recupera.

Como continuación de la película Submarino Amarillo apareció el mismo año la revista Yellow Submarine, llamada “The Official Beatles Yellow Submarine Magazine”, es decir, la revista oficial del Submariono Amarillo Beatle (publicada conjuntamente por Pyramid Publications, Inc. y King Features Syndicate). Después de introducir a los miembros del grupo musical la revista finalmente retoma la historia del submarino amarillo, introduciéndola, como en la película, con el famoso: “Había una vez, o tal vez dos veces”; pero es lo que sigue lo que nos interesa aquí:

“… ochenta mil leguas debajo de algún océano lejano, había una enorme puerta de arco iris” (mis cursivas).

Y luego continúa diciendo que más allá de la puerta había una “tierra mágica llamada Pepperland, donde crecían las flores, volaban las mariposas y la gente era feliz”.

La variación es significativa en la medida en que introduce lo que podría entenderse como las puertas del Jardín del Edén. También en 1968 Gold Key Comics, una imprenta de Western Publishing, lanzó una versión cómica de la película en la que se agrega otro giro al fenómeno del Submarino Amarillo. Los Beatles, ahora caracterizados como “cuatro muchachos de Liverpool”, ya están a bordo del Submarino Amarillo en una misión de “merced” (“mersey” en el original, en un juego de palabras entre piedad – o merced- y el rio Mersey en Liverpool) y con el objetivo de expulsar de Pepperland a la “bluetocracia y hacer que repique la libertad”. [cursivas agregadas]. Bluetocracia es una palabra inventada, y muy dificil de traducir. Blue, además del color azul, significa también tristeza en inglés. Cuando Pepperland es atacada por los “Blue Meanies”, que cabría traducir literalmente como “penosos avaros” o “tristes tacaños” [“malines” en la versión subtitulada en castellano], la comunidad entera y su entorno natural se ven reducidos a una parálisis completa, algo así como convertidos en piedra, y todos los colores desaparecen a excepción de un azul pálido que ahora lo cubre todo. Esto, en la película, efectúa la transición entre las escena iniciales en Pepperland y las siguientes en el Liverpool de los años 60, gris y deprimente, como ya dije.

Dice la revista que Pepperland era “el lugar feliz más feliz”, pero que ahora se encuentra bajo la “tiniebla del Poder Azul”. El paraíso perdido ya no es el país de las hadas: es la democracia o al menos la combinación habitual de libertad = democracia (o viceversa) que es moneda común entre muchos occidentales.

Los Malines atacan Pepperland - Beatles Yellow Submarine - El Submarino Amarillo (Gold Key Comics / Western Publishing, ahora propiedad de DreamWorks Classics, creo. Imagen de baja resolución solo para fines didácticos / educativos)
Los Malines atacan Pepperland – Beatles Yellow Submarine – El Submarino Amarillo (Gold Key Comics / Western Publishing, ahora propiedad de DreamWorks Classics . Imagen de baja resolución solo para fines didácticos / educativos)

1968 fue un año lleno de acontecimientos, a solo meses del primer aterrizaje del hombre en la luna, en ese año fueron asesinados Robert F. Kennedy y Martin Luther King, la ofensiva de Tet y la masacre de civiles desarmados de My Lai en Vietnam, la Primavera de Praga. demostraciones estudiantiles en París (y en todo el mundo), son algunos de los acontecimientos más destacados. Las ilustraciones que acompañan el ataque de los Malignos Azules (llamemoslos así) en el cómic del Submarino Amarillo muestran lo que se parece mucho a un ataque con misiles nucleares, podemos suponer por su aspecto, Londres o alguna otra ciudad de estilo victoriano.

La asociación de los Malignos Azules con la Unión Soviética está claramente aludida en las imágenes y el contexto, y por extensión con la amenaza del autoritarismo, que después de la caída de la Unión Soviética se hizo dolorosamente visible también en el mundo occidental en la forma del llamado “imperialismo occidental” (en lo que concierne a este artículo, y en el contexto de la Gran Bretaña de principios del siglo XX hasta nuestros días, donde vivían esos” cuatro muchachos de Liverpool “, se puede encontrar una fuente de información interesante en el libro de Richard Thurlow Fascism in Britain). En unos pocos meses, y siguiendo la inmensa popularidad de la película, la industria del entretenimiento ideó una revista + comic que ya muestran un alejamiento del alcance original de la aquella; el mensaje idealista y algo simplista de “música y amor” y se entrelaza ahora con sucesos dramáticos que tuvieron lugar en esos fatídicos años del siglo XX. El paraíso perdido no era otro que el que se estaba perdiendo, y así las ideas de libertad individual y justicia colectiva que la juventud demandaba, y  que importantes intelectuales señalizaban (los 60 fueron la decada dorada de la filosofia deconstructivista francesa) comenzaron a recontextualizarse en un entorno en que vagos ideales políticos universales y supuestas amenzas del monstruo comunista comenzaban a ahogar toda posibilidad de una sociedad de convivencia y entendimiento. John Lennon, del que pasaré a hablar a continuación, codificaría en su momento estas vanas esperanzas en la letra de su canción Imagine. Su asesinato podría verse como el canto de cisne de esas dos decadas jovenes de amor. El fenómeno del Submarino Amarillo, como producto cultural de ese tiempo y lugar, parece delinear el cambio de la sociedad de cortacésped a la que Fred pertence, a la “aldea global” de hoy.

Esto no puede ser la causa de ninguna polémica sobre el fenómeno submarino amarillo; pero la religión lo es.

Cristo curando a una mujer enferma por James Tissot, 1886-1896 (Commons - https://www.brooklynmuseum.org)
Cristo curando a una mujer enferma por James Tissot, 1886-1896 (Commons – https://www.brooklynmuseum.org)
“Y empujaban a todos estos parapléjicos para que [Los Beatles] los tocasen, era como Jesús casi” (George Martin, productor del abum El Submarino Amarillo).

Las observaciones que hizo John Lennon sobre Jesús y la religión en 1966 representan un obstáculo formidable contra la inclusión de este tema (religión y sentimientos religiosos) en una discusión estrictamente neutral y fría sobre el impacto de la banda (y el movimiento que representaban) en nuestra sociedad moderna; esto es bastante desafortunado, y no Amen menor medida por la circunstancia de que el trasfondo social y espiritual en el que se hizo esa afirmación admite la posibilidad de que esas observaciones tuvieran un origen social, y no (o al menos no solo) representasen una opinión personal. En este contexto, creo que no se le ha dado suficiente relevancia al hecho de que, en algún momento de su carrera como músicos de rock profesionales, los Beatles fueron abordados por personas que llevaban parientes o niños enfermos para que Los Beatles los sanasen. El disco 4 del conjunto de videos The Beatles Anthology, que trata de los dos años anteriores a esas declaraciónes de John Lennon, George Martin, productor de Los Beatles comenta sobre esto en términos muy claros:

“En todas partes, había hordas de personas tratando de apoderarse de ellos, tratando de conseguir sus autógrafos, tratando de tocarlos. Donde sea que fueran, traían lisiados, […] y empujaban a todos estos parapléjicos para que [Lo Beatles] los tocasen, era casi como [si fuesen, on en el tiempo de] Jesús “.

Derek Taylor, el encargado de prensa de The Beatles, a continuación llama a toda la situación pesadilla y parece estar de acuerdo con George Martin: “Sin duda había mucho oportunismo. Había personas empujando sillas de ruedas que estaban locas. Las personas en sillas de ruedas eran víctimas de lo que sea que los haya traído allí y también a los prisioneros de estas personas “. Más tarde, Ringo habla de niños víctimas de la talidomida, y en el capítulo 3 de la misma serie habla sobre un caso sorprendente en el que un hombre con muletas, en medio de una multitud que se había reunido para dar la bienvenida a Los Beatles, “gritaba emocionado. lo vio tirar sus muletas, como si hubiera sido sanado, y se cayó de bruces: simplemente se cayó. [Cursiva agregada] “.

Hay diferentes tipos de experiencias religiosas, y una cantidad aún más rica y variada de formas de evaluarlas. En el contexto de este artículo, el factor relevante debe ser la proyección social de esa experiencia y la creencia compartida que engendra. John Lennon de ninguna manera era un mesías (ni tampoco lo eran Los Beatles), pero la sociedad en la que vivía, y que él, junto con sus compañeros miembros de la banda, inadvertidamente ayudó a poner en llamas, ciertamente estaba lista para uno. La ola de entusiasmo, fanatismo, fervor extático y conciencia de grupo que influyó en la juventud de ese período, y que conmueve el fondo espiritual más profundo de los años sesenta y setenta, tiene solo precedentes religiosos en la historia: fue, verdaderamente, una revolución de el corazón y el alma de los hombres que uno, quizás, puede tratar de comparar con el fanatismo de las cruzadas: Si John Lennon hubiese pronunciado una declaración ligeramente diferente, algo así como: “somos más importantes para la reina y el orden impuesto que Jesús o la religión”, los jóvenes estadounidenses que pisotearon y rompieron los discos y objetos memorables de Los Beatles en eventos organizados, quizás puedieran haber tenido en vez de ello la tentación de tomar el palacio de Buckingham a la menor oportunidad. El argumento de John Lennon estuvo completamente fuera de lugar, y el contexto muy confuso; estaba claramente equivocado al decir lo que dijo de la manera en que lo dijo, por lo que desencadenó un tsunami de emociones negativas, canalizando los siempre delicados sentimientos religiosos de la gente (el mío incluido, si hubiese ssido el caso) en su contra; y, debería agregarse, ofreciendo un momento de respiro a un establishment ya preocupado, y que posiblemente dio un gran suspiro de alivio después de escuchar la noticia.

[Nota del editor: a mi entender, las opiniones e ideas ofrecidas en este artículo por Juscheld, compositor de música y del que soy plenipotenciario, sobre el “fenómeno submarino amarillo” (como él mismo lo llama) son, o poseen , un enfoque innovador y un grado de originalidad que bien puede merecer una disertación más larga en el medio apropiado; esto juzgando la dificultad de encontrar enfoques similares en la literatura existente. Si el lector posee conocimeinto, en sustancia, sobre esta materia me complacería saberlo y recibirlo por correspondencia. Por favor refiérase a cualquiera de mis artículos en este sitio web para detalles de contacto. La segunda parte de este artículo, polémica como la primera, está siendo editada mientras escribo, y será publicada proximamente].

Este articulo aparecio en ingles el 13 de julio de 2018 (enlace)